Bitácora: Año 2020 02-05 | Río Gallegos, Santa Cruz | Día 44

Hice algunas consideraciones sobre mi relación con la fotografía en la entrada pasada, y hay un par de concepciones en las que no profundicé demasiado. La primera es que la fotografía es un arte burgués a las claras.

Con la promoción de la burguesía y la mejora de su bienestar material, aumentó la necesidad de hacerse valer, una necesidad profunda que encuentra en el retrato su manifestación característica y que tiene que ver directamente con el esfuerzo de afirmar y tomar conciencia de la propia personalidad. Privilegio de algunos círculos desde hacía siglos, el retrato se democratizó en Francia gracias a estos movimientos sociales.

Siempre disfruté esa clase de contrato, ser parte de ese orgullo que sentían las personas a la hora de poder acceder a una sesión de fotos para un cumpleaños de 15, o un retrato de un hijo jugando en una cancha de fútbol. Esa sensación de cumplir con las expectativas, y de contemplar la materialización de sus momentos de felicidad, fue muy importante para mi. Siento lo mismo cuando miro mis fotos familiares, producciones que hacía mi abuelo.

Creo que en definitiva ese poema, de si ser cheto o no, fue más destructivo de lo que parecía, la construcción social de un otro que se desprecia, siempre va para peor.

Lo segundo, es que yo estaba tratando de explicar/me por qué la fotografía me resultaba vital, necesaria, innegociable. Y paradójicamente dije de alguna forma, que la fotografía no era deseo, o por lo menos intenté definirla en contraposición. En esa búsqueda del significado real del término que estaba usando, un poco a medias.

La definición más lisa y llana de deseo:

Deseo
nombre masculino

  1. Interés o apetencia que una persona tiene por conseguir la posesión o la realización de algo.
    “un alto cargo mostró su deseo de iniciar inmediatamente las conversaciones; en 1291, los hermanos Ugolino y Vandino Vivaldi partieron de Génova con el deseo de circunnavegar África para llegar a la India”
  2. Cosa que una persona desea.
    “pide un deseo antes de soplar las velas; sus deseos se hicieron realidad”
  3. Atracción sexual que una persona siente hacia otra.
    “actores y actrices se convierten en objeto de deseo de sus admiradores”
  4. arder en deseos Desear una cosa con gran intensidad.
    “le gustó tanto aquella novela, que ardía en deseos de leer todas las demás obras del autor”

Esto me produce algunas confusiones: en primer lugar yo siempre pensé a la fotografía como la capacidad de materializar, convertir en mercancía, comercializar, finalmente, algo de lo que había aprendido en el cursado de la carrera de comunicación social. En este sentido esa materialidad, de la misma fotografía impresa, como objeto en sí, me terminó resultando gratificante. Había algo en todo eso que no quedaba solamente en palabras, la foto misma, existía. En ese sentido no era solamente deseo, proyecto, potencia, sino también realización, y capacidad de producir.

Parece que para que algo fuera verdad tuviera que ser demostrado empíricamente.

Ahora bien, algo muy diferente, y ahí sí un poco más en el sentido de deseo, pero con arreglo a fines, mi dificultad resulta en proyectar mi vida (aquí y ahora) en relación a la fotografía (a largo plazo).

Suena en mi cabeza:

Nosotros somos colectivistas, pero la base de ese colectivismo es de signo individualista, y su raíz es una suprema fe en el tesoro que el hombre, por el hecho de existir, representa (googleá Perón).

La respuesta parece conciliar las posiciones del deseo y el bien común.

Por el contrario de lo que esperaba, me fue más fácil encontrar la idea de deseo por oposición, concepto al que me es más fácil acceder, porque representa mi estado actual, y retoma las razones que argüía para llegar a decir, que la cámara nos trae a la realidad. Léase abulia.

Síntomas

Falta de motivación y desinterés por realizar cualquier actividad y/o llegar a algún objetivo.

Perturbación por el deseo de la persona de querer conseguir alguna meta u objetivo.

La afectividad y emocionalidad de la persona se ve alterada.
Paradójicamente, para que haya deseo tiene que haber ausencia (me gustaría desarrollar eso más adelante). Fotografía y Deseo, Fotografía y Muerte, Deseo y Ausencias.

Si le diera un cierre a este texto sentiría que estoy tratando de convencer de algo a quien lee, no es así.

«Un hombre laberíntico jamás busca la verdad, sino únicamente su Ariadna» apunté en mi primer cuaderno sobre fotografía, que estuve hojeando.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s